miércoles, 19 de junio de 2013

El Extranjero - Albert Camus

Esta entrada originalmente fue publicada en la sección de literatura del foro Lolita in Wonderland.


“No creo en Dios, me aburre.”

Esta cita es un extracto del libro El Extranjero, con tal afirmación podemos deducir desde ya que no es una obra que nos dejará indiferentes. Existen los libros, existe el entretenimiento, y luego, existe algo que va más allá; el arte de la literatura, y para mí eso es lo que hace Albert Camus, literatura con cada una de sus letras.

Podremos estar más o menos de acuerdo con las afirmaciones que realiza este convencido anarquista, pero lo que os aseguro que no podemos dudar es que nos da argumentos claros contra el cristianismo, el marxismo y el existencialismo. Si estáis de acuerdo con el autor, éste nos regalará unos maravillosos razonamientos para luchar por tus ideas, y si creéis justo en lo contrario ¿Qué mejor que escuchar a nuestro antagónico literato para reafirmar nuestra postura? 


El extranjero se publica en 1942, podríamos decir que es un gran competidor del romanticismo de la época presente en obras como El Principito, publicado tan sólo un año después, mostrándonos una clara crítica a la sociedad por medio de el señor Meursault, protagonista, narrador y víctima de la obra. Este personaje se presenta como alguien pasivo y escéptico que se aleja de la realidad por resultarle el comportamiento humano incoherente e intricado -"Ni uno sólo de los principios morales que custodian el corazón de los hombres, me era accesible."- dice al principio de la obra.  Desde el primer párrafo, el autor argelino nos sumerge en el terreno de lo absurdo que, sin embargo, nos resulta siniestramente familiar. Tal absurdo es un fiel reflejo del hombre moderno, en la que lo cotidiano y lo extraordinario, lo predecible y lo inexplicable, se alternan de manera aleatoria; simplemente suceden. El aparente carácter caótico que determina y moldea toda esa absurda sucesión de fenómenos. 


El tema recurrente en toda la obra es el hombre, la justicia y la muerte, y cómo el ser humano se cree con potestad para controlar todas ellas. Se desarrolla también, en las últimas páginas del libro, una crítica elegantemente mordaz hacia Dios, y cómo el hombre en su nombre se cree conocedor de la verdad, y es ciego a ésta, creyendo tener el poder de decidir sobre el derecho a la vida de sus semejantes. 


El argumento es simple: Meursault, un chico joven recibe un telegrama anunciando la muerte de su madre, la cual reside en un asilo; el protagonista asiste al funeral de su madre en el que no siente, ni manifiesta, congoja alguna y se niega a ver el cuerpo de esta realizando reflexiones que demuestran su indiferencia. Meursault personifica la carencia de valores del hombre; ni el matrimonio, ni la amistad, ni la superación personal, ni la muerte de una madre... nada tenía la suficiente importancia, ya que la angustia existencial de este antihéroe inundaba todo su ser.


"Hoy ha muerto mamá. O quizá fue ayer. No lo sé."


“Pensé que, después de todo, era un domingo menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a reanudar el trabajo, y que, en resumen nada había cambiado”

Diferentes hechos llevan a Meursault a cometer un absurdo crimen en la playa. Es procesado en una atmósfera disparatada y finalmente condenado a muerte utilizando para ello argumentos que tan poco tenían que ver con el asesinato como no haber llorado por la muerte de su madre, mantener relaciones sexuales extramaritales apenas dos días después del fallecimiento, etc. Así, deja en evidencia los estúpidos argumentos que utilizamos tanto para justificar nuestra conducta o de otros como para hacer culpable a otro individuo; cómo creemos que con unos pocos datos podemos llegar a conocer a nuestros semejantes, y por supuesto, cómo fracasamos totalmente en el intento.


"En nuestra sociedad, un hombre que no llora en el funeral de su propia madre corre el peligro de ser sentenciado a muerte por la sociedad…”

El autor toma al nihilismo como razón del ser, y así nos lo demuestra poniendo al protagonista frente al capellán de la prisión. En la víspera de su ejecución, el protagonista manifiesta su ateísmo, su falta de temor ante la muerte y la conciencia de la indiferencia absoluta entre morir un día u otro, en aquel momento o cincuenta años más tarde, donde no puede aceptar la existencia de una "ley superior" que determine nuestra vida. Esto es es para mí, sin duda, el momento cumbre de la obra.

“No ignoraba, en el fondo, que morir a los treinta años o a los setenta años no tiene gran importancia porque naturalmente, en ambos casos, otros hombres y otras mujeres vivirán, y así durante miles de millones de años. Nada resultaba más evidente, en realidad. Era siempre yo el que moría, ahora o dentro de veinte años.”

Así, Albert Camus nos explica cómo todos estamos destinados a morir y cómo esta realidad nos genera una angustia gigantesca de la que tratamos de todos modos evadirnos, aunque al final nada signifique el camino que sigamos. A pesar de esa verdad tan negativa, lo que debemos extraer de la obra no es un mensaje de conformismo y pasividad, al contrario; Meursault, no se pregunta por qué vivir, sólo vive y esta actitud es precisamente la verdadera razón de su condena; el protagonista es inocente, pues es la absurda sociedad la que lo ha llevado hasta ahí. La obra debe llevarnos a reflexionar acerca de la importancia de encontrarle un sentido a la vida. “La costumbre no debe vencer al hombre, ninguna fuerza extraña debe dominarnos. Nacimos libres y con esa libertad debemos superar la cotidianidad, el absurdo, el sin sentido”

Por último quería añadir dos curiosidades, que al menos a mi, me han fascinado.


Masami Kurumada, creador de Saint Seiya, se basó en Albert Camus para su personaje Camus de Acuario, teniendo ambos el mismo nombre y la misma nacionalidad.


"El extranjero" sirve de inspiración para la letra de "Killing an Arab", canción del grupo inglés The Cure. La canción refleja con fidelidad al personaje protagonista, su pasividad e indiferencia hacia el resto de seres humanos, sin ni siquiera conmoverle el hecho de matar a un hombre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario