martes, 11 de septiembre de 2012

Dentro del bar estaba la atmósfera cargada de siempre, con gente que aunque fuese diferente; era la de siempre, y él estaba en la mesa de siempre, con los libros sobre la silla de siempre. Pero aquella fue la primera vez, la primera noche. Se le acercó una muchacha, haciendo equilibrismos entre la multitud, se sentó y comenzó a ojear los diferentes títulos que últimamente le acompañaban. Él la observaba como un mero espectador, e incluso llegó a sentir que su presencia estaba perturbando un momento íntimo asombroso,"Me parece increíble que estos libros formen parte de ti" sentenció al fin. "Gracias, supongo, me gusta disfrutar de una buena lectura" La joven sonrió como si César hubiese dicho algo tremendamente divertido, "Lo que quería decir no era precisamente un halago, siento haberte confundido, pero ¿No te parecen excesivamente reales?"

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