miércoles, 12 de septiembre de 2012

Tal vez volvamos a vernos y compadezca a la persona que entristece tu perfil.

Supongo que  no fue casualidad que comenzase a adornar mi pelo con flores el día que te fuiste, ellas me vieron llorar y no huyeron como tú. Ellas fueron efímeras, pero nunca prometieron lo contrario, hubiese sido mucho más bello si hubieses sido rosa o incluso espina, pero no florero, ni fuego.

Puedes quedarte con Madrid y con la playa, puedes quedarte con los secretos que ahora ya no sé contar, puedes quedarte con el lado de la cama en el que nunca me abrazaste y con mil cosas más que nunca quisiste, y que yo nunca te quise dar.

Yo me quedo con las calles de noche, con la luz de las farolas y con los estanques de los parques, me quedo con lo poco que me queda, y pienso empezar a regalarlo; a rosales o a eternos, y pienso hacerlo sin esperar canciones o lágrimas a cambio. Porque si esperamos algo no es regalar. Por eso nunca nos regalamos nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario