lunes, 11 de junio de 2012


“... la mayor parte de la gente vive creyendo que la vida y el mundo son, aunque con excepciones, básicamente coherentes. (Deberían serlo, claro.) He llegado muchas veces a esta conclusión hablando con los que me rodean. Cuando ocurre algo, ya sea en el terreno social o en el personal, siempre hay uno que dice, «O sea, que ha pasado esto porque aquello era así y asá», y, en la mayoría de casos, todos exclaman: «¡Ah, claro!», y se quedan tan campantes, pero yo no acabo de entenderlo. Decir cosas del tipo: «Aquello es así», «Por eso ha pasado lo que ha pasado», es como meter en el microondas un chawan-mushi instantáneo, pulsar el botón y, cuando suena el «tin», abrir la puerta y: ¡ya está listo el chawan-mushi! Y ¿dónde está la explicación? O sea, no sabes nada de nada de lo que ocurre, con la puerta bien cerrada, desde el instante en que pulsas el botón y hasta que la campanita hace «tin». Quizás, en la oscuridad, el chawan-mushi instantáneo se convierta, primero, en macarrones gratinados y, sólo luego, vuelva a ser, otra vez, chawan-mushi, sin que sospechemos siquiera lo ocurrido, ¿no? Puesto que hemos metido chawan-mushi instantáneo en el microondas, creemos que, como consecuencia lógica, ha de salir chawan-mushi. Pero eso no es más que una suposición. Yo, la verdad, me quedaría más tranquila si alguna vez, al abrir la puerta, salieran macarrones gratinados tras haber puesto chawan-mushi instantáneo en el microondas y pulsar el botón. Me sorprendería, no hace falta decirlo, pero, al mismo tiempo, me quedaría más tranquila. Creo que, al menos, no me sentiría tan confusa. Porque, en cierto sentido, eso me parecería más «realista»”
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“«¿En qué parte del mundo está la coherencia?» ... ¿O no será, tal vez, que en el mundo hay diferentes tipos de personas y que para unos la vida y el mundo son coherentes al estilo chawan-mushi mientras que para los otros todo va al buen tuntún a la manera de los macarrones gratinados? Yo no lo acabo de entender. Pero imagino que si las ranas de mis padres pusieran chawan–mushi instantáneo en el microondas y, al hacer «tin», saliesen macarrones gratinados, se dirían: «Nos hemos equivocado. Lo que habíamos puesto eran macarrones gratinados», o quizá sacaran los macarrones gratinados y se dijeran a sí mismos intentando convencerse, «No, no, esto, a simple vista, tal vez parezca un plato de macarrones gratinados, pero en realidad esto es chawan–mushi». Y, por más que les explicara con toda amabilidad: «A veces, aunque pongamos chawan–mushi instantáneo en el microondas, salen macarrones gratinados», este tipo de personas seguro que no se lo creería, sino que, por el contrario, se enfadaría mucho. Señor pájaro-que-da-cuerda, ¿entiendes lo que te estoy queriendo decir?”

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