sábado, 19 de mayo de 2012

Pinceles.

Siempre he sentido corretear dentro de mí seres intangibles e incontables, seres abstractos que luchan por salir al mundo real y tomar forma física. Yo, como hijos míos que son, intento darles vida, pero es tan solo a través de la burda escritura. 

Por eso te envidio, envidio tus ideas, pues vivirán entre notas, acordes y dedos. Felices y dichosas de ser tu voz, y tu guitarra, quien les da la magia de la vida. Envidio aquel pintor que por colores expresa lo que su alma anhela, y al escultor que con algo más burdo que las letras, da vida y expresión a la piedra.

Y yo tan sólo tengo esto, todo lo que los demás tienen, y expresarlo con simples quejas, pues mis ideas merecen algo más que mis metas, pero el genio y el talento llegaron tarde a mi nacimiento, dejándome sola en la mediocridad de unos textos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario