lunes, 14 de marzo de 2011

Haruki Murakami

Hace ya algún tiempo que caí enamorada de las obras de Haruki Murakami, ya por muchos nombrado autor de culto del siglo XXI, puedo decir que aquellos que lo dijeron no exageraban. Me enamoró, como a muchos, con Tokio Blues, Norwgian Wood, un libro del cual como mínimo una vez al mes releo algún capítulo. Al mismo tiempo leí Kafka en la orilla, el cual poco tiene que ver con el anterior pero es igualmente una obra maestra. 


Desde entonces me he dedicado a leer vía PDF algunos de sus maravillosos cuentos, pero por suerte ha caído de nuevo en mis manos un libro suyo, es el turno de "Al sur de la frontera, al oeste del Sol" y ya en una sola noche he devorado un tercio de él. No quiero dar una falsa impresión por la cita que más abajo añado, no es un autor que escriba sobre amor, ni romances, a pesar de que sus historias siempre estén impregnados de esto, sin embargo su visión irreal de la vida hace que sin duda se acerque a aquellos autores románticos de siglo XVIII, que tan solo buscaban evadirse de la realidad plausible. Poco se pude expresar con palabras sobre su narrativa o sus historias, pues como toda buena experiencia; es indescriptible, cualquier elogio sería insultante ante la verdadera calidad de sus textos.


Quizás exagero, quizás me he dejado llevar por los sentimientos, pero Murakami llegó en ese momento de mi vida en el que sientes que solo existes tú porque nadie te comprende, y  parafraseando un crítica de cine que leí alguna vez; aparece alguien que te cuenta una historia parecida. Y sonríes, porque a pesar de todo el fatalismo, sufrimiento e incomprensión “la vida puede ser maravillosa.”




"Pero si vi desnuda a Izumi. Una sola vez. "Ya no soporto más abrazarte por encima de la ropa", le dije abiertamente, "Si tu no quieres hacer el amor, no lo hagamos. Pero me muero de ganas de verte desnuda. Quiero abrazarte sin que lleves nada puesto. Lo necesito. No puedo resistirlo más."

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