jueves, 10 de febrero de 2011

Norwegian Wood

Midori se separó de mí y me miró a los ojos, sonriendo.
—Te esperaré. Confío en ti —accedió—. Pero cuando me elijas, quiero ser la única. Cuando
hagas el amor conmigo, piensa sólo en mí. ¿Entiendes lo que trato de decirte?
—Perfectamente.
—No me hagas daño. Bastante me han herido ya a lo largo de mi vida. No quiero que me
hieran nunca más. Quiero ser feliz.
La atraje hacia mí y la besé.
—Suelta este estúpido paraguas y abrázame con fuerza, con los dos brazos —me ordenó
Midori.
—Sin paraguas, nos quedaremos empapados.
—¡Qué más da! No importa. Ahora quiero que me abraces sin pensar en nada. He estado
aguantando durante dos meses.
Dejé el paraguas a nuestros pies y la abracé con fuerza bajo la lluvia. Nos envolvía un rumor
sordo parecido al de los neumáticos de un coche circulando por la autopista. La lluvia seguía
cayendo en silencio, incansable, empapándonos el pelo, rodando por nuestras mejillas como
lágrimas, tiñendo de oscuro la chaqueta tejana de Midori y mi chaqueta forrada de nailon
amarillo.

Tokio Blues, Haruki Murakami, 1987.

4 comentarios:

  1. Vaya, curiosamente me compre ese libro hace poco, lo tengo pendiente desde hace tiempo, creo que será el próximo que lea.

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  2. Te lo recomiendo, rápidamente ha pasado al top de mis libros favoritos.

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