jueves, 16 de diciembre de 2010

Fantasy

-¿Y cómo te va la vida por aquí?
-No me gusta este sitio, no puedo salir, no puedo jugar ni quedarme hasta tarde viendo la tele.
-¿Sabes? Yo adoro el chocolate, y un buen día me puse muy enferma y me dijeron que no podría comer más chocolate, ni dulces, ni nada azucarado; creo que es parecido a como te sientes.
-¡Oh vaya!Pues si que es una faena ¿Y que hiciste?
-Pues mira, mucha gente me dijo, que cerrara los ojos fuerte fuerte y pidiera un deseo, que así seguro se cumplía. Y yo lo hice y lo hice, pero nada: seguía enferma, pero extrañamente ya no me sentía mal. Así me di cuenta de que lo que realmente me gustaba era volver a pensar en aquella sensación que hacía tiempo me había causado tanto placer, lo verdaderamente importante esta dentro de ti; en tu imaginación, no pasa nada si cuando abres los ojos el mundo real sigue igual, porque tu ya has tenido lo que querías. Ahora cada vez que como anchoas, carne o lo que sea, imagino que como chocolate, así sin más. Creo que pretender que las cosas cambien con solo desearlas es una facultad que deberíamos dejarle a los dioses. Por eso te recomiendo que hagas lo mismo que yo, imagina y cuando ya tengas fuerzas; lucha por lo que realmente merece la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario