domingo, 5 de septiembre de 2010

Elle va changer ta vie...

Siempre sintió que la ciudad se le hacía pequeña, y hasta que no voló lejos de allí no se dio cuenta de que realmente el mundo era lo que no era lo suficientemente grande. A veces veía a las personas de su alrededor como meros hologramas, y no me refiero a las personas que se agolpan en la calle o a la señora dormida del metro, veía a todos como seres ajenos, como seres que habían perdido el sentido de la vida preocupados por la nimiedades del día a día. Ella, sin embargo, se preocupaba por cosas mucho más trascendentales; le preocupan los pingüínos ¿Cómo se sentirían al ser las únicas aves que no vuelan?, ¿Quién habría inventado las cafeteras?, se preguntaba como se habría conocido aquella pareja del banco que daba color a una calle tan gris o como olerá New York. No era capaz de empatizar con aquella mujer que pretendía aparentar lo que no era, ni de ver la importancia del anillo que le regalaba ahora el chico del banco a su pareja, y mucho menos con aquel niño que lloraba en el escaparate por una piruleta. En esos momentos siempre deseaba que pudieran ver el mundo desde su perspectiva, que sonase una canción de Sinatra y caminar por la calle con una sonrisa viendo como al fin todos son capaces de observar las pequeñas cosas que solo ellos pueden ver...

Estaba hecha de sueños, con una pizca de realidad, y kilos y kilos de detalles.

1 comentario:

  1. "Estaba hecha de sueños, con una pizca de realidad, y kilos y kilos de detalles."

    Ahí te has lucido. ^^


    - Israel Alexis

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